Más vigilancia por una oleada de robos en garajes y trasteros de Montecarmelo, Sanchinarro y Las Tablas

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En los últimos tres meses se ha registrado una oleada de robos en garajes y trasteros de los PAU de la capital (Sanchinarro, Las Tablas, Montecarmelo, Vallecas y Carabanchel) y en las urbanizaciones de los municipios del extrarradio. “Todos conocemos a alguien al que le han abierto el coche en su edificio”, aseguran Joaquín y Alicia, vecinos de Sanchinarro.

La Policía confirma que los ladrones han colocado a los PAU en su punto de mira. Tradicionalmente, en vísperas de verano las cocheras de edificios del centro se convertían en el principal objetivo de los cacos, pero este año la han tomado con otras zonas. “Las denuncias por robo se han reducido en el centro, pero se disparan en la periferia”, según fuentes policiales de CSI-CSIF. La situación se agrava en Montecarmelo al no estar construida todavía la futura comisaría de Fuencarral-El Pardo que estará en Arroyofresno-Mirasierra.

Allí encuentran más facilidades para llevar a cabo sus asaltos con discreción: tienen un gran número de urbanizaciones para elegir, todavía no hay suficiente vigilancia policial y las calles están desiertas porque aún hay muchos pisos vacíos. “Los delincuentes no se complican la vida, saben que en los PAU tienen más oportunidades y se dirigen allí”, cuentan los agentes.

La crisis, es decir, su efecto en los barrios populares, también tiene parte de culpa en este cambio de hábitos de los ladrones. “En el centro, la gente sale menos de casa por la crisis y a los cacos les cuesta más entrar sin ser vistos; en las urbanizaciones de la periferia, en cambio, los vecinos tienen un nivel económico medio-alto y siguen saliendo”, añaden fuentes la Policía.

Buscan GPS y portátiles

El GPS de los coches es el artículo estrella para los ladrones, aunque también van buscando agendas electrónicas, ordenadores portátiles y móviles. “Son objetos que solemos dejar olvidados en el vehículo y que ellos pueden introducir fácilmente en el mercado”, según Miguel Ángel Velasco, de Prevent Security.

En los trasteros no suelen encontrar objetos de mucho valor, aunque los abren en busca de ropa, bicicletas, material de esquiar y herramientas eléctricas.

La sensación de inseguridad ha llevado a los vecinos a blindar sus edificios con cámaras y alarmas. Las empresas de videovigilancia instalan ahora “el doble de sistemas de seguridad que a principios de año”, asegura Carlos Mediavilla, de Securitas Direct.

Para entrar al garaje, los cacos esperan a que salga un coche y se escabullen dentro. Por ello, la Policía aconseja no perder de vista la entrada hasta que se cierre la puerta.

Además, es importante comprobar que no se han llevado las llaves de la entrada al garaje: suelen robarlas para duplicarlas y volver a entrar semanas después.

‘Botellones’, pintadas y vandalismo

Los ladrones no son los únicos intrusos que se cuelan en los garajes. Cada vez hay más quejas y denuncias por la entrada a las cocheras de jóvenes que se reúnen allí para hacer botellón. “Los vecinos protestan porque llegan a cometer actos vandálicos, como romper cristales de coches, vaciar extintores, forzar cerraduras de puertas y hacer pintadas en las paredes”, explica Carlos Mediavilla, de Securitas Direct. En la mayoría de las ocasiones, esos grupos están formados por chavales que viven en el mismo portal y que llevan allí a sus amigos.

Fuente: 20 minutos

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